Los dioses guardianes de Xel-Há

Protegiendo la armonía del paraíso

El origen mítico de Xel-Há

 

Los orígenes de Xel-Há se pierden en la noche de los tiempos, cuando las estrellas eran tortugas y alacranes, la luna un gran conejo y la tierra el lomo de un cocodrilo verde que flotaba en la inmensidad del mundo, en cuyo centro una ceiba gigantesca alimentaba con su savia el reino de la vida.

 

Maravilla Natural XelHa

 

El espíritu de Hunaphú flotaba sobre las aguas cuando los dioses se reunieron para conjugar lo mejor de cada uno en un solo punto de la Tierra. Crearon dos palabras mayas que unieron para formar una sola que significara  «lujar donde nacen las aguas», y surgió Xel-Há, un paraíso de aguas esmeraldinas, peces de mil colores, selva y arena blanca, donde los ríos subterráneos de agua dulce se mezclan con la esencia del mar.

Los dioses quedaron tan orgullosos de su creación, que decidieron protegerla con tres guardianes: Kay-Op, que vela por las aguas cristalinas, Huh, que cuida el verdor de la tierra y Chuc-Kay, que mantiene el telón azul del cielo.

 

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Kay-Op guardián del agua.

 

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Huh, guardián de la tierra.

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Chuc-Kay, guardián de los cielos.

Cuando los dioses guardianes se volvieron de carne y hueso.

Cuando corrió la cuenta de los días, Xel-Há se convirtió en el acuario natural más bello del mundo y en un paraíso de belleza deslumbrante, donde los seres humanos transitan en armonía con los elementos de la naturaleza.

Xel-Há en tiempos de tala y contaminación, mantiene su selva intacta y su cielo azul. Los dioses enviaron a sus guardianes para encontrar los secretos de esta armonía con el mundo natural, pero les despojaron la divinidad para que recorrieran Xel-Há como seres temporales de carne y hueso.

Huh, Kay-Op y Chuc-Kay, ahora como iguana, pez y pelícano, descendieron del mundo superior para descubrir los misterios de Xel-Há, enseñándonos las claves donde hallaremos en el amor a la vida y el respeto a todos los seres de la Creación, la única respuesta posible para convivir en armonía con las leyes de la madre naturaleza, un dogma de fe en este paraíso natural, en este lugar «donde nacen las aguas».

 

 Cuéntanos, ¿en qué parte de Xel-Há viste a los dioses guardianes de carne y hueso?